Palestra – Fiesta. Por Gilberto Cervantes.

PALESTRA

Por Gilberto Cervantes Rivera, poeta de Cucharas

Hay aspectos de la vida que desde luego no son malos; la cultura por ejemplo, donde todo mundo abreva sin ningún costo, aunque no compre ningún libro para leer o que se los lean. La edición pasada de la Fiesta de las Letras, fue un hit de principio a fin; me tocó por suerte estar en el evento inaugural, escuchar a Juan Villoro, seguidor conspicuo de Mari Chuy, un placer también degustar con todos los sentidos la música que traen por fuera el solista Hernán Bravo Varela y el afamado guitarrista Guillermo Zapata, el caudillo del son, quien parece llorar cuando toca. Hernán, un tipazo, bien plantado, con una voz propia de los artistas que pueden imitar cuando quieren, la voz de una hembra con el sentimiento varonil enfatizado y casi sin soltar, los tonos tristes de las canciones que si normalmente dolían, cantadas por Hernán, no se olvidan ni se dejan. No terminó el corrido del Caballo Blanco que un día domingo salió de su tierra con la mira de llegar de bracero al norte, habiendo salido de Guadalajara, porque Villoro, apoderado del escenario, sentía que su tiempo moría como la tarde. Yo la verdad no soy muy afecto ni a corridas culturales ni a espectáculos políticos, voy porque la amistad puede más que los afectos económicos, tan dados a marcar diferencias sociales. Por ahí observé a un viejo conocido, Jorge Souza Jaufred, escritor que nacía cuando este poeta de Cucharas se retiraba de los juegos florales; pero les dejo otros nombres para el recuerdo, Adolfo Castañón, Silvia Molina, José Adiak, Javier Velasco, César Delgado, Gregorio Miranda, Hanna Figueroa, Rigoberto Guzmán, Adelita Hernández, Carmen Borge, Gabriel Pacheco, Pedro Muñiz, Javier Berecochea, Jorge Briones, Julián Herbert, León Plasencia, Rodolfo Dagnino, Eduardo Parra, Fernanda Melchor, Jorge Gudiño, Alejandro Rosas, Julio Patán, Octavio Campa, Anairis Ávila, Carlos Díaz, Diego de Jesús Camacho, Eduardo Basilio, Edgar Rivera, Erika Pérez, Memo Santacruz, Memo Sifuentes, Luis Ventura, Samantha López, Sergio Álvarez, Alberto Ruy, Sasha Sokol, Guadalupe Loaeza, Carlos Martínez, Margarita Gralia, Benito Taibo, Toño Malpica; me rindo. Brilla con luz propia Marina Anguiano tras desarrollar con maestría el tema ciento un años de la fundación de Nayarit como estado. Buen sabor de boca queda entre los asistentes, entre ellos casi ningún periodista, no obstante y que la oficina de prensa a cargo del infumable Arturo Guerrero, abrió una sala de prensa sin computadoras. Lo bueno es que Toñito nos mencionó aunque sin detenerse a comprobar nuestra presencia. Si Dios nos presta vida, el año que entra quizás escuchemos la voz de otros escritores que reclamaron no haber sido invitados, como nuestro amigo particular Bernardo Narváez Ávila, quien lleva publicados más de treinta libros. Por cierto, vale mencionar la asistencia; Octavio Campa, Pica Lica, Soriano, Carlos Barrón y Brìgido Anaya, los cuales no fallaron ningún día; tampoco Toño Chumacero, sobrino de Mahomed Alì Chumacero, el extinto poeta de la voz grave que publicó algo así como tres libros, mientras que su amigo del alma Héctor Gamboa Quintero, lamentó no haber echado al vuelo, las obras que pudieron ser las más importantes; hechas las suficientes, recuerdo una donde mencionó a mi padre Don Serafín Cervantes Quintero, dirigente sindical minero en Mineral de Cucharas. Entre los funcionarios de Toñito, destaca la presencia en la Tercera Fiesta de las Letras Tepic 2018, del Fiscal General Petronilo Dìazponce Medrano, mismo que accedió de buena gana a las entrevistas que no eran precisamente sobre la temática cultural sino de la ola de violencia que está siendo disminuida gracias al valor con que la combaten las fuerzas de seguridad locales en conjunto con las nacionales. El alcalde tepicense Guadalupe Francisco Javier Castellón Fonseca, tampoco faltó, igual que Polo Domínguez, diputado presidente del congreso local, a ninguno de los eventos, durante los cuales dieron todas las entrevistas que habían de conceder en este año. Toñito tuvo relevancia en los momentos de mayor significancia, porque también lo estuvieron reclamando en Compostela, San Blas y Tecuala, municipio que marcó los momentos culminantes de la Fiesta de las Letras, con la celebración solemne de los ciento ocho años de la orgullosa como municipio; dicen que hubo camarones y pescado zarandeado hasta para llevar, a salud de Arturo Guerrero, jefecillo de prensa chapulín que ya le generó a Toñito en menos de seis meses, todos los enemigos que acumuló Rigoberto Ochoa Zaragoza en seis años de gobierno. Continúa terco en asegurar que en diciembre pasado depositó a mi tarjeta la miserable cantidad de tres mil pesos, que si fuera así nada mas le faltaría echarle otros doce mil para estar a mano. Ay Arturito, tan cerca de Toñito y tan lejos de la perrada; ya bájate de la nube que no sirves ni para escribir boletines…PALESTRAZO: la miseria en la que nos tiene confinados Arturo Guerrero hace que perdamos amistades cuando de repartir el chayote se trata; pero en cualesquier rato le tomamos la oficina para pedirle a Toñito que lo corra y ponga un jefe de prensa que sepa repartir la milpa.

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