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Operación política, una de las claves

 

¿Cómo proceder ante

los aciagos sucesos?

 

Ernesto ACERO C.

 

Nayarit enfrenta hechos a los que no está acostumbrado, mismos que no deben convertirse en dramática costumbre. Ello exige de las autoridades una propuesta para afrontar los conflictos que todos lamentamos profundamente y que a todos nos afectan de una u otra forma, ciertamente.

Los acontecimientos delincuenciales irremediablemente van a tener (o ya lo tienen) un impacto en la escena política. Es por eso que de manera urgente se requiere reflexionar cuidadosa y fríamente sobre la necesidad de operar en cuatro frentes, al menos.

Por una parte, es evidente que se requiere de una estrategia de las autoridades para que Nayarit no sea sorprendido al modo del tigre de Santa Julia. Los hechos recientes realmente tienen una serie de fenómenos que ya habían sido advertidos como una amenaza desde que se empezó a importar “personal” al mando del crimen organizado. Lo que hemos visto recientemente en las calles de Tepic no es nada nuevo ni causa de sorpresa.

Por otra parte, se requiere de una estrategia de comunicación claramente delineada para que las autoridades muestren capacidad de reacción, pero sobre todo de prevención en la medida de lo posible, de hechos como los acaecidos. La comunicación en tales casos no puede ser la tradicional, sino que requiere de una estrategia dirigida a crear condiciones propicias para que el gobierno muestre la potencia de la legalidad.

No debe molestar a nadie que se diga y que se reconozca que las autoridades en el estado no estaban preparadas para lo que ha venido ocurriendo en los últimos años, y en especial en los últimos días. Ni sociedad ni gobierno habían pasado por hechos tan execrables como los que hemos visto registrase en los últimos días. Por eso no hay experiencia. Sin embargo, por lo mismo se requiere actuar y reaccionar con la frialdad que reclaman los últimos acontecimientos.

Por una parte, tenemos que es necesario definir las líneas básicas en materia de comunicación social dirigida y para actuar, naturalmente, en materia de seguridad pública. Por otra parte, es necesario que los hechos recientes sean convertidos en el caldo de cultivo para operar en otros dos campos. Por una parte, para coordinar esfuerzos y por otra para llamar al cierre de filas.

El gobernador Ney González ya anunció una serie de acciones encaminadas a procesar una estrecha coordinación de niveles de gobierno. Esa es una parte fundamentalísima en la que el gobernador ya actuó. Habrá que esperar que esos anuncios sean acompañados de acciones concertadas y con criterios claramente definidos. Indudablemente se requiere de disposición para que cada uno de los involucrados haga la parte que le corresponde, pues cada nivel posee un campo de acción y de facultades.

Por otra parte, se hace necesario que los hechos de sangre que se han registrado en la ciudad sean convertidos en la razón central para que los protagonistas de la cosa pública privilegien los motivos para la construcción de acuerdos y para que esos hechos no sean pretexto para dividir a los nayaritas. En ese sentido ya han hecho llamados tanto el gobernador Ney González como el Secretario General de Gobierno Roberto Mejía Pérez.

La realidad exige que Nayarit actúe con estrategias firmes y concertadas en un clima de civilidad para cerrar el paso a la actividad criminal que ha traído un nuevo escenario en el que los nayaritas deben vivir. Los problemas en ese sentido no van a terminar de un día para otro y menos van a evitarse solamente por actos de prestidigitación. Los problemas que vive el estado en estos momentos no son nuevos ni van a ser el cierre de la historia. Sigue y suma.

Por ello, habrá que insistir en la necesidad de actuar con diligencia y con inteligencia ante los fenómenos que parecen males que no se van a desterrar. Lo que se requiere es de estrategias disuasivas, de combate a los hechos delictivos y de preparación de una sociedad que debe cerrar filas con su gobierno para que los daños se reduzcan a su mínima expresión. Es por eso que se requiere definir estrategias en los siguientes campos de responsabilidad:

a). En materia de comunicación social,

b). En la esfera de las estrategias anticrimen,

c). En el terreno de la concertación de acciones y

d). En el campo de la operación política.

En la parte que se relaciona con la comunicación las cosas reclaman acciones no para ridículamente intentar el ocultamiento de lo que todo mundo sabe de una u otra forma, sino con fines estrictamente institucionales que contribuyan a evitar la histeria colectiva o los tsunamis de rumores y especulaciones. Las estrategias anticrimen por su parte, requieren una cuidadosa focalización y de innovación de criterios de combate de los hechos delictivos que no desplieguen fuerza donde no se requiere, sino de ese marcaje al que alude el mandatario estatal.

La concertación de acciones entre niveles de gobierno requiere de la definición de criterios que deben ser definidos por los expertos en la materia. Eso exige definir campos de responsabilidad y de la revisión de las facultades que recaen en cada nivel de gobierno. De la misma manera, se requiere de mantener un sólido respeto por los derechos humanos, para que no sea el cielo el que separe justos de pecadores.

En lo que toca a la operación política, las acciones deben responder al criterio que se propone de un cierre de filas que no es sencillo de lograr y que no se construye con un simple llamado. Se requiere de una fina operación política para que las aspiraciones desatadas no trasladen a la arena política lo que no corresponde a ese espacio. En un escenario en el que no hay partidos políticos con vida institucional, los aspirantes se mueven como dios les da a entender. Eso complica las cosas pero de cualquier manera hay salida para el problema que deriva de ello en cuanto a las acciones de los aspirantes.

La presencia de ante-precampañas inevitables exige de una delicada operación política que se hace más compleja ante los problemas de violencia criminal que se han desatado. Esa operación política requiere de acciones concretar para que el cierre de filas sea conducido al éxito. La operación política no debe ser un llamado ocioso, sino que debe acompañarse con señales de voluntad política, con decisiones que muestren el ánimo incluyente que ha caracterizado al gobernador Ney González y al Secretario general de Gobierno Roberto Mejía Pérez.

La clave del éxito en todo lo anterior reside en la habilidad política que muestre el gobierno del estado. Conviene exponer una paráfrasis a un comentario de Douglas North, para concluir señalando que la solución a los problemas como los que hemos visto manifestarse cruentamente, están en la esfera política. Las coordenadas de la acción gubernamental están claramente delineadas y ya se avanza en esa dirección, evidentemente. A pesar de todo, mucho es lo que aún falta por hacer.

   
Fuente: Meridiano

Comentarios a mi correo electrónico: ernestoacero@hotmail.com