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Discusión de grandes temas nacionales, esencial para construir reforma: Castellón
Tepic, Nayarit, 03 de julio de 2008.- Durante el foro Tecnología e Investigación Científica en el Campo Petrolero, el Senador Francisco Javier Castellón Fonseca señaló que los debates sobre la reforma energética han permitido detectar una gran cantidad de temas sobre los cuales el Congreso de la Unión debe trabajar, por lo cual las iniciativas del Ejecutivo no deben ser dictaminadas apresuradamente. Opinó que la aprobación de las propuestas del gobierno no tendrían que ser dictaminadas una vez concluidos los foros de debate, ya que los temas que se han tratado "son de trascendencia mucho mayor que esas cinco iniciativas". Señaló que los especialistas que han participado en el Senado de la República no sólo han abordado temas relacionados con la energía o el petróleo; "se ha debatido el país entero", ejemplificó que se ha hablado de educación y desarrollo en investigación científica, temas fundamentales para el avance nacional. El también presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología expresó que el fortalecimiento de políticas educativas orientadas a impulsar la ciencia y tecnología permitirán que México se coloque a la vanguardia en el contexto geopolítico y lo harán una nación competitiva y sólida. Por ello, afirmó que antes de aprobar las reformas planteadas por el Ejecutivo federal, es necesario determinar "qué tipo de país queremos construir", pues de lo contrario corremos el riesgo de "quedarnos en medio" de la disyuntiva de si queremos ser una nación competitiva, sólida y fuerte a nivel mundial, o si nos mantenemos débiles y dependientes ante las presiones internacionales. A su vez, el doctor en física Nicolás Domínguez Vergara afirmó que privatizar el sector petrolero tendría repercusiones negativas en la investigación y el desarrollo tecnológico de México, ya que los productos extranjeros sustituirían a los de compañías mexicanas así como sus recursos humanos. Manifestó que el gobierno federal prefirió llevar a PEMEX "por el camino de la dependencia tecnológica" cuando pudo haber hecho crecer a la paraestatal y al Instituto Mexicano del Petróleo, principal institución dedicada a investigación en la industria petrolera. Planteó que para revertir esta situación se requiere un continuo financiamiento de la investigación por parte de PEMEX y del gobierno federal; éste último debería aportar al menos el uno por ciento del Producto Interno Bruto al desarrollo de la ciencia y la tecnología. En su turno, el profesor emérito de la UAM, Leopoldo García-Colín Scherer, sostuvo que de forma paralela al manejo óptimo de los recursos petroleros, nuestro país debe "impulsar a toda costa un programa serio de investigación científica y tecnológica que conduzca al desarrollo de fuentes alternas de energía.
Argumentó que el tiempo del que dispone México para usar al petróleo crudo como principal fuente de energía oscila entre los 25 y 30 años, por lo que se pronunció por promover a la energía hidroeléctrica, la cual "tendría una enorme influencia en disminuir al máximo la exportación de petróleo y aumentar los refinados". Denunció que en 1979 se construyó la última refinería en México, lo que ocasionó que se exportara el crudo como materia prima barata para después importar productos con un costo mucho más alto. Por su parte, la Presidenta de la Academia Mexicana de las Ciencias, Rosaura Ruiz Gutiérrez dijo que es indispensable facilitar recursos presupuestales para que las instituciones de investigación científica y tecnológica realicen sus tareas y aseguró que la vinculación de PEMEX con universidades y organismos académicos para desarrollar tecnología será fundamental para garantizar el progreso del país. Rosaura Ruiz, quien además entregó al Senado dos proyectos, uno sobre energías renovables y otro relativo al cambio climático global, expresó que para la ciencia mexicana es claro que sin desarrollo en educación y tecnología, la población de México seguirá sumida "en condiciones económicas y culturales lamentables". Por ello, pidió al Congreso de la Unión destinar el uno por ciento del PIB en ciencia y tecnología, o que por lo menos que el recurso se duplique para el siguiente año, para lograr avances importantes. |
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